Calmit Llierca S.A.

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calç en l'agricultura

La utilización de la cal en la agricultura

14/01/2025

Hace siglos que la agricultura utiliza cal para mejorar la calidad de los suelos agrícolas. Se trata de una sustancia que es muy presente en los sistemas agrarios actuales para aumentar el rendimiento y la calidad de los cultivos.

Uno de los principales beneficios es su capacidad de regular el pH del suelo. Los suelos ácidos son un problema frecuente en muchas regiones del mundo, especialmente aquellos que se encuentran en climas húmedos donde los nutrientes esenciales pueden ser lixiviados por el exceso de lluvia. Cuando el pH del suelo es demasiado bajo (ácido), los nutrientes esenciales como el nitrógeno, el fósforo y el potasio se vuelven menos accesibles para las plantas, limitando su crecimiento y rendimiento.

La utilización de la cal al suelo reduce la acidez, elevando el pH a niveles más neutros. Esto crea un ambiente más favorable para el crecimiento de las plantas, permitiendo que estas accedan mejor a los nutrientes. También mejora la actividad microbiana en el suelo, facilitando la descomposición de la materia orgánica y la disponibilidad de nutrientes.

Además de corregir la acidez del suelo, la cal es utilizada a la agricultura porque aporta nutrientes esenciales para las plantas como son el calcio y, en menos cantidad, magnesio. El calcio es fundamental para el desarrollo celular y el crecimiento de las raíces, mientras que el magnesio es un componente clave de la clorofila, responsable de la fotosíntesis.

La cal no solo afecta la composición química del suelo, sino que también en mejora la estructura física. Por ejemplo, los suelos arcillosos a menudo son compactos y con mala capacidad de drenaje y, la cal ayuda a descomponer los agregados arcillosos, mejorando la permeabilidad del suelo y facilitando la entrada de agua y aire. Esto favorece el desarrollo de las raíces y, en consecuencia, el crecimiento de las plantas.

A pesar de todos los beneficios que genera el uso de la cal en la agricultura, es importante tener en cuenta que esta sustancia se tiene que dosificar y que hay que tener siempre presentes las necesidades específicas de cada tipo de suelo. El exceso de cal puede elevar demasiado el pH, provocando suelos alcalinos, que también pueden limitar la disponibilidad de ciertos nutrientes como el fósforo, el hierro o el magnesio.