Calmit Llierca S.A.

is a leading producer of Precipitated Calcium Carbonate (PCC), high quality lime and derived products.

Our company can be considered one of the most experienced companies in its field.


Vídeo promocional

News

emissions contaminants

El carbonato de calcio precipitado: un aliado imprescindible para reducir las emisiones contaminantes

10/08/2026

La gestión de los residuos urbanos e industriales es uno de los grandes retos ambientales del siglo XXI. A pesar de que el reciclaje y la reutilización son prioridades, una parte de los residuos no se puede revalorizar y acaba tratándose en plantas de incineración. Estas instalaciones permiten reducir considerablemente el volumen de los residuos y, en muchos casos, aprovechar la energía generada durante la combustión. Sin embargo, este proceso también produce gases que pueden contener compuestos contaminantes, como los óxidos de azufre, los óxidos de nitrógeno, el ácido clorhídrico o el ácido fluorhídrico. Para minimizar el impacto ambiental, es imprescindible incorporar sistemas de depuración de gases, donde el carbonato de calcio precipitado (PCC) tiene un papel protagonista. A Calmit Llierca somos uno de los fabricantes de carbonato de calcio precipitado (PCC) de referencia en el sector y miembro del Grupo Calcinor.

El carbonato de calcio precipitado es un producto sintético obtenido mediante un proceso químico controlado que permite fabricar partículas con una medida, una forma y una superficie específica muy superiores a las del carbonato de calcio natural. Estas características hacen que sea mucho más reactivo y eficiente en procesos de captación de contaminantes gaseosos, especialmente en aquellos que exigen una elevada velocidad de reacción y una gran superficie de contacto.

En los sistemas de depuración de gases de combustión, el PCC actúa como un reactivo alcalino capaz de neutralizar los gases ácidos antes de que sean liberados a la atmósfera. Cuando entra en contacto con los óxidos de azufre, se produce una reacción química que transforma estos compuestos en sales estables, como el sulfato de calcio (CaSO), un material inerte que puede ser gestionado de manera segura. Este proceso evita que los óxidos de azufre lleguen a la atmósfera, donde podrían reaccionar con el vapor de agua y formar lluvia ácida.

La reducción de las emisiones de azufre tiene una importancia ambiental enorme. La lluvia ácida provoca la acidificación de lagos, ríos y suelos, afectando gravemente los ecosistemas naturales. También acelera la degradación de edificios, monumentos e infraestructuras, especialmente aquellos construidos con piedra calcárea o mármol. Además, los óxidos de azufre contribuyen a la formación de partículas finas en suspensión, que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio e incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pulmonares.

Uno de las grandes ventajas del carbonato de calcio precipitado respecto de otros absorbentes es su elevada eficiencia. Su estructura microscópica proporciona una superficie específica muy superior a la del carbonato de calcio natural, hecho que aumenta el contacto con los contaminantes y permite obtener un rendimiento más elevado utilizando una menor cantidad de producto. Esto se traduce en un consumo más eficiente de materias primas, una reducción de los residuos generados durante el proceso de depuración y una disminución de los costes operativos de las instalaciones.

Esta elevada reactividad también facilita el cumplimiento de las estrictas normativas ambientales que regulan las emisiones de las plantas de incineración. La legislación europea establece límites muy exigentes para los contaminantes atmosféricos, y la utilización de reactivos de alto rendimiento, como el PCC, es una de las tecnologías más eficaces para garantizar que estas instalaciones operen con el máximo respeto por el medio ambiente.

Además de las plantas de incineración de residuos urbanos, el carbonato de calcio precipitado también se utiliza en otros sectores industriales que generan gases ácidos, como por ejemplo las centrales de biomasa, la industria química, las cimenteres o determinados procesos metalúrgicos. En todos estos casos, su objetivo es el mismo: reducir las emisiones contaminantes antes de que lleguen a la atmósfera y contribuir a una mejor calidad del aire.

En un contexto en que la sostenibilidad y la descarbonización ocupan un lugar central en las políticas industriales, el carbonato de calcio precipitado se ha consolidado como una solución tecnológica de alto valor añadido. A pesar de que a menudo pasa desapercibido porque actúa dentro de los sistemas de filtración, su contribución es decisiva para proteger el medio ambiente. Gracias a su elevada pureza, su gran capacidad de reacción y la posibilidad de adaptar sus propiedades a cada aplicación, el PCC ayuda a reducir la contaminación atmosférica, protege los ecosistemas de los efectos de la lluvia ácida y contribuye a hacer que los procesos industriales sean más limpios y sostenibles. En definitiva, es un ejemplo de como la innovación en materiales puede convertirse en una herramienta esencial para avanzar hacia una industria más responsable y respetuosa con el planeta.